Uno de los estudios exigidos por la Administración en el seguimiento ambiental de parques eólicos y líneas eléctricas, es el llamado estudio de detectabilidad y predación de avifauna, y en Coproyma lo realizamos como una parte integrada dentro del seguimiento ambiental de este tipo de instalaciones.

Dentro del programa de seguimiento ambiental de los parques eólicos se realizan los controles de mortandad, que consisten en el rastreo de las cercanías de los aerogeneradores, normalmente en un radio de 50 metros alrededor de cada uno y en una banda de 25 metros a cada lado del tendido eléctrico, contabilizando los hallazgos de las aves siniestradas que se hayan podido producir.

Sin embargo, debemos hacernos esta pregunta: ¿estamos realmente contabilizando “todas” estas incidencias existentes?, pues probablemente no, ya que estos rastreos pueden venir sesgados por múltiples factores que impiden contabilizar de manera efectiva y real la mortalidad de aves producida.

Tendido eléctrico objeto de un seguimiento ambiental

¿Cuáles son estos factores? en la mayoría de los casos son los siguientes:

  • Desaparición de ejemplares muertos por descomposición o por predación de otros animales.
  • Detección incompleta: por rastreo insuficiente de la zona, por dificultad de acceso o de tránsito de la zona a rastrear provocado por el exceso de maleza o de cobertura vegetal existente en el terreno.  
  • Caída de cadáveres fuera de la zona de rastreo.
  • Excesivo tiempo transcurrido desde una jornada de rastreo y otra.

Por tanto, se deben aplicar factores de corrección que corrijan el sesgo producido por los anteriores factores y que provocan que se obtengan datos de mortalidad, en ocasiones, muy inferiores a los que realmente se han producido. Estos factores de corrección permitirán obtener una “Tasa de mortalidad estimada”:

Donde: 

  • TMO: tasa de mortalidad observada (real)
  • FCD: factor corrector de detectabilidad
  • FCP: factor corrector de permanencia
  • FCC: factor corrector de cobertura muestreada

El factor corrector de detectabilidad se obtiene a partir de los llamados Estudios de detectabilidad y predación: 

Básicamente estos estudios tienen por objeto evaluar la capacidad de detectar hallazgos en un entorno determinad. Para llevarlos a cabo es necesario un equipo de al menos dos personas, de modo que  una persona del equipo realiza la colocación de señuelos (cadáveres de codorniz o aves similares de no excesivo tamaño) de manera aleatoria, sobre el entorno a rastrear (cercanías aerogeneradores y bandas a ambos lados de tendido electrico), y posteriormente, aproximadamente al cabo de 30-45 minutos después, se realiza la búsqueda de éstos por parte de la otra persona que, lógicamente, desconoce la ubicación de los mismos. La cuantificación de los hallazgos de la persona rastreadora reflejará la capacidad de búsqueda y proporcionará el factor corrector de detectabilidad.

Durante a colocación de los señuelos es necesario registrar las coordenadas de colocación de estos, de modo que se puede realizar un segundo rastreo días después,  ya dirigido, comprobando si persisten, si existe rastros de predación sobre estos o si por el contrario han desaparecido totalmente. De este estudio se estima el factor corrector de permanencia, sería el conocido como estudio de predación.

En Coproyma realizamos este tipo de estudios y otros exigidos por la Administración, por lo que podemos asesoraros sobre cualquier aspecto relacionado con el seguimiento ambiental de parques eólicos y líneas eléctricas, tanto en la fase de construcción del proyecto como en la fase de funcionamiento.

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