Esta semana ha arrancado la Semana de la ciencia y de la innovación 2020 la cual se celebra del 2 al 15 de Noviembre, y en Coproyma para conmemorarla, queremos poner en valor algunas de las herramientas que la investigación y el desarrollo tecnológicos nos brindan, y que empleamos nuestro trabajo diario ya sea en la elaboración de estudios de impacto ambiental para instalaciones de producción de energías renovables, como en el caso de plantas fotovoltáicas o parques eólicos, como la redacción de proyectos ambientales de distinto índole como es el caso de proyectos de restauración ambiental de canteras.

Desde hace muchos años, la adquisición de imágenes de satélite vienen ofreciendo multitud de aplicaciones de gran relevancia en la evaluación ambiental, cuyo potencial reside en la capacidad de ofrecernos observaciones de cualquier parte de la Tierra con alta resolución espacial y temporal, y con gran disponibilidad al alcance de cualquier usuario.

Pero más allá de la mera observación de estas imágenes, mediante la técnica de la teledetección, es posible captar la radiación electromagnética que refleja la superficie terrestre, desde sensores remotos ubicados en satélites o drones, obtener valores de esa energía y estimar índices que facilitan el seguimiento de variables ambientales.

Uno de los índices más empleados es el NDVI (Indice de Vegetación de Diferencia Normalizada) indicador de la biomasa fotosintéticamente activa, muy empleado para conocer el nivel de regeneración de una cubierta vegetal después de un incendio y su evolución en el tiempo, o bien, obtener el potencial productivo de un cultivo agrícola.

En función del tipo de sensor los satélites son capaces de aportar datos variados, desde temperaturas (como la serie MODIS), hasta la presencia de contaminantes atmosféricos (Sentinel 5P sensor TROPOMI) generando mapas de distribución y seguimiento de contaminación atmosférica.

Algunas de las aplicaciones del empleo de imágenes de satélite y de la teledetección en la evaluación ambiental son:

  • Cartografía de zonas inundadas, hidrología, usos del suelo, procesos erosivos, y desertificación.
  • Detección de áreas quemadas y estimación de la severidad de incendios forestales.
  • Agricultura de precisión: estimación de potencial productivo, demanda hídrica y termografía.
  • Seguimiento de incendios forestales.
  • Evaluación de las condiciones de estrés en la vegetación debidas a sequía o deforestación
  • Gestión de catástrofes naturales.

Un recurso muy valioso a tener en cuenta en la evaluación ambiental actual es el Programa Copernicus desarrollado por la Agencia Espacial Europea ESA y la Comisión Europea, el cual proporciona información de manera gratuita combinando diversas tecnologías como satélites (de la serie Sentinel) y sistemas de medición en tierra, mar y aire que ayudan a validar la información de los satélites.

Copernicus ofrece desde la plataforma Global Monitoring Land (https://land.copernicus.eu/ ) y la web de la Agencia Espacial Europea ESA, acceso a gran parte de cartografía ambiental bajo tres escalas: global, general y local. Aunque también existe la posibilidad de descarga de imágenes de satélite de Sentinel accediendo a la plataforma Copernicus Services Data Hub de la Agencia Espacial Europea (ESA) desde donde se visualiza un visor terrestre, sobre el que se puede seleccionar las franjas de superficie a descargar, o la conexión vía wms a sus recursos

En Coproyma apostamos por estar al día en el uso y empleo de la tecnología, mediante estas y otras herramientas, para aportar valor a nuestros trabajos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *